|
06/08/2001
Esteban Palma
NO SOY EL SEÑOR ALVA
Hace dos
días me encontré con un viejo carpintero que vive por mi
casa, estaba haciendo una especie de plano o boceto,
supongo de algún trabajo que le habían encargado. Había
sacado una mesa no muy grande y puesta casi en medio de la
vereda se encontraba trabajando. Como de costumbre muy concentrado. Yo
estaba muy cerca, y casi podía adivinar que clase de
mueble era el que le habían encargado, me pareció ver que
dibujaba una especie de mueble antiguo, al menos eso me
pareció. Pero lo interesante de todo esto fue cuando el viejo decidió
que había trabajado mucho, calculare que fueron
unas dos horas sentado: pensando y dibujando, claro que yo no estuve todo
el tiempo viendo, pero estoy seguro que durante
ese tiempo no se levantó, ni siquiera para ver quien entraba y
salía de su taller. Debió ser un trabajo muy
importante. En el momento que lo vi levantarse de su asiento para descansar,
me pareció que era el momento para despejar
las dudas sobre tan importante y al parecer agotador trabajo. Casi atardecía
cuando me decidí dejar mis labores diarias
para hablar con el viejo a ver si me decía algo sobre el nuevo
trabajo que le habían encargado, me iba acercando a la mesa
donde se encontraba el plano cuando apareció el viejo con la velocidad
que tiene un rayo al caer, y con la misma empezó
a doblar el plano, a guardar todas sus cosas. Fue entonces cuando me di
cuenta de que el trabajo no lo haría él,
a pesar del esfuerzo que hizo por que no viera, fue fácil, al observar
que una de las figuras distinguía cavidades
diminutas y en gran cantidad, muy difíciles de realizar, y mucho
menos con un taller como el que tenía el viejo. Esto
despertó en mi aun más curiosidad. Intente preguntarle que
clase de mueble o lo que sea que fuese, se proponía
hacer, pero todo fue en vano, el viejo cerró su puerta sin que
pudiera decir nada más. Toda la noche estuve
pesando, tratando de imaginarme que me podía estar ocultando en
ese plano, ¿qué era tan importante? Al otro día el
viejo parecía no estar en su casa ni en su taller, pregunté
por el a una de las señoras que lo conocen mejor, y me
dijeron que lo habían visto salir temprano, "se dirigía
hacia la ciudad", eso fue lo que me dijeron. Les pregunte
también si lo habían visto salir con alguna cosa, en especial
si era un plano, pero me dijeron que "no, pensamos que
no iría muy lejos, pero ya ve que han pasado cuatro horas y aun
no regresa" me dijo . Todos estos factores hicieron
que mi mente pensara guiada por la exagerada curiosidad que me invadía
a toneladas por cada segundo que pasaba. Empecé a
conjeturar la forma de entrar al taller del viejo y saber de una buena
vez que era lo que me estaba ocultando. Poco
antes de la decisión, pensé que tal vez estaba exagerando,
y que tal vez la escena del día anterior refería el mal
humor
del viejo, por su avanzada edad. Al fin me decidí, sería
muy fácil: el taller solo tenía una entrada por el frente,
pero tenía dos en la parte de atrás, una de esas daba a
mi casa, como no tenía ningún tipo de cerradura entraría
por
ahí, y si me sorprendía con las manos en la masa, le diría
que había entrado a buscar algo que se me había olvidado
llevar.
Cuando ya estaba adentro ninguna de las cosas que veía me parecían
conocidas, yo ya había entrado varias veces al taller,
pero esta vez todo me parecía estar en desorden, algo descuidado.
Aunque en el momento no preste mucha atención a estos
detalles. Después de asegurar bien la puerta empecé a buscar
algún plano que se pareciese al del día anterior, pero no
encontré mayores indicios de dicho mapa: ni en los estantes, ni
en su escritorio, ni en el archivador. Estuve
buscando durante unos 15 minutos, sin obtener mayores resultados, entonces,
como el viejo aun no llegaba, comencé a buscar
cualquier cosa que pudiera parecer extraña, o fuera de lo normal.
Fue cuando vi una carta, ya abierta, en el suelo,
estaba arrugada pero aun así pude leer parte de ella. Decía
así:
" Sr.
Alva- Esperamos, por el bien suyo y el nuestro que ya tenga listo nuestro
pequeño regalo, mi hermana se casa mañana y
me gustaría mucho poder contar con el encargo. Lo espero mañana
en Herbert Street en el cruce con la Av. Clements, a
las 8:00am."
ATTE >Richard
Varm>
La carta
me pareció, en ese momento, tan extraña como ahora. No comprendía
muy bien el mensaje, pero obviamente la
carta le había llegado un día antes. Entonces pensé
que ya era muy tarde, y que probablemente a estas horas de la mañana
el
encuentro ya se habría producido. Encontré nada más
que eso, y ya eran las 11:00am, aun no llegaba, pensé que se había
quedado celebrando el la boda que la carta mencionaba.
Al otro día,
o sea, hoy salí temprano a botar la basura, y vi como estaban construyendo
una tienda en la casa del Sr.
Alva, tan sorprendido como usted no se lo puede imaginar, me acerque y
le pregunté al que parecía estar dirigiendo la
remodelación, quien había dado la orden de remodelar la
casa, con cara de pocos amigos me dijo: "El dueño, el Sr.
Becker". Ahora si que estaba confundido, en años viviendo
ahí nunca había oído hablar sobre el supuesto Sr.
Becker, me
aleje de la casa y fui donde unos vecinos a preguntar por el Sr. Alva,
sorprendidos por mi pregunta me respondieron que
nunca habían oído hablar sobre algún viejo carpintero
y menos de un tal Sr. Alva. Obviamente no supe como reaccionar, era
demasiado extraño, un día antes todos conocían al
Sr. Alva y al otro día era como si nunca hubiese existido. Me quedé
parada en la vereda, buscando una explicación lógica, pero
no la encontraba. Entonces se me cerco un señor de
avanzada edad, te estatura baja, pelo canoso en abundancia, pero su cara
reflejaba juventud(eso también me pareció muy
extraño, por que nunca lo había visto en mi vida, sin embargo
sabía todo sobre mi), y me dijo que él si había
conocido a un tal Sr. Alva, pero que eso había sido hace 20 años
atrás y que el viejo había muerto de un ataque cardiaco,
y
que como ningún familiar apareció para reconocer el cuerpo,
este se quedo en la morgue registrado. Por un momento
creía que me iba a volver loco. Aparte de ese viejo nadie había
oído hablar sobre el Sr. Alva, ni las señores
que un día antes me habían dado razón de él.
- Como verá
Dr. Salazar recurro a usted por que ha sido mi psicólogo por muchos
años, y confío en que usted me diga que me
sucede. Acaso fue un sueño, una pesadilla tal vez, o acaso me estoy
volviendo loco.
- Nada de
eso- me dijo- Verá: he escuchado su historia y me parece tan asombrosa
como real...
- No entiendo,
¿ a qué se refiere?
- Me atrevería
a decir que es usted un caso de paramnesia: me refiero al recuerdo de
cosas y hechos no vividos, quiero decir
que usted inventa falsos recuerdos- me explicó mientras se servía
otro trago de whisky- Es una de las anomalías de la
memoria.
- Déjeme
ver si entiendo:- repuse algo molesto- quiere decir que no me cree, acaso
cree que yo inventé todo eso- le dije aun
más molesto- Pensé que usted me ayudaría, pero ya
veo que no. Además parece que usted no escuchó bien lo que
le dije:
recuerda que solo una persona recordó al Sr. Alva, era un viejo,
recuerda. Eso quiere decir que no soy ningún caso de
paramnesia. El viejo dijo que sí conoció al Sr. Alva.
- Claro que
lo recuerdo- replico muy seguro- pero también recuerdo que ese
viejo al que usted se refiere, conoció al Sr.
Alva. hace 20 años y que ahora esta muerto. Ahora dígame
usted como explica que usted halla visto ayer al Sr. Alva, cuando
el viejo dice que murió hace 20 años.
- Por eso
estoy aquí, para que usted me de una explicación
- Lamento
decirle que no encuentro alguna explicación, al menos no una explicación
desde el punto de vista psicológico. Pero
antes de decir más quiero preguntarle algo: ¿ cuántos
años tiene?
- 32 años.
por que me lo pregunta
- Por nada.
Ahora si puedo decirle lo que pienso de este caso:...
Jamás creerían lo que me dijo, yo creo que el loco era él.
Dijo que yo era el Sr. Alva, que había inventado mi muerte y que
lo iba a matar. ¿No creen ustedes que estaba loco? Después
de lo que me dijo salía de su consultorio sin
decir nada y me fui a la boda de la hermana de un amigo en la Av. Clements.
Al otro día decidí buscarlo en su
consultorio para que me dijera por que creía que lo iba a matar,
cuando llegue nadie supo darme razón, dijeron que ningún
Dr. Salazar se encontraba registrado. Le dije que eso era imposible, por
que ayer había tenido una consulta con é
l. Entonces la recepcionista me miro muy asombrada y me dijo: "¿Es
usted el Sr. Alva?" antes de que pudiera
responder, añadió: "Me contaron una vez, que un Salazar
trabajó aquí por muchos años, pero que murió
de un ataque cardiaco
hace 5 años, también me dijeron que este tal Salazar, antes
de morir, escribió una carta, escribiendo en el sobre que
se le entregara única y exclusivamente a la persona que respondiera
al nombre de Eduart Alva, aun mas especificó que
este tal Alva vendría a buscar la carta 5 años después
de su muerte. Es increíble, si usted es el Sr. Alva, muchos de
los
que trabajan aquí apostaron mucho dinero a que usted jamás
aparecería." ¿Y aun tienen esa carta? Al momento me
la
entregó. Y decía así:
"Querido
Amigo:
Gracias por
haberme permitido escribir esto antes de que me mataras, por que ahora
podré probarte que era verdad todo lo que
te dije. En el momento que recibas esta carta creerás que viniste
ayer a mi consultorio, pero ya verás que no es así,
tu viniste hace 5 años y me mataste."
ATTE
>Dr. Salazar>
Tengo una
mala noticia para ustedes, lamento decirles que yo no soy al Sr. Alva.
(mi nombre es Esteban Palma, tengo 17 años,
y estoy en quinto de secundaria)
Recomienda
este pensamiento que estas leyendo
Haz click
Aqui
¿Que
te parecio este escrito?
Calificalo Tu, o ve lo que piensan otras
personas, haz click aqui.
|