SEGREGACIÓN ESPIRITUAL
Por Only Tristian nowtristan@loquesea.com


Inesperado Adiós


Cuando empujaste mi llanto
hacia el cauce de mis pupilas,
reminiscencias yacían en mi pensamiento,
asentados bajo mi esponjosa cabellera.

¡Me iré¡ Tan solo insinuaste
- ¡Nos despediremos! - Te excusaste.
Tribulaciones, si, ubérrimas penas
acecharon mi alma sobremanera.

¡Dime¡ ¿Por qué lo haces?
¿Por qué te alejas de esta colina?
En ella solías aguardarme,
¡Con versos! ¡melodías! Solías alegrarme.

¡Te vas! Y extrañamente lo comprendo,
cual albatro buscas despejados cielos,
ya has morado mucho tiempo en este pino,
ya es tiempo de volver por tu camino.

Más aún me dejas solitaria en estehes de desvelo;
ese que tu iniciaste, me enseñaste,
te ausentas, te pierdes entre cipreses.

Vivir cantando a la brisa prefiero,
atisbando el zarco tono del firmamento,
el que era más claro a través de tus pupilas,
dibujando formas en las nubes blanquecinas.

O escuchar el riachuelo, susurrándonos ventura,
sentir el verde pasto acogiéndonos la espalda;
aspirar el floral aroma del estío,
recorrer el campo pisando ¡libertad!

Pero ahora todos desvanecen, precipitados, los recuerdos,
ahora es más triste evocarlos,
tan solo un minuto desearía revivirlos,
como lo hacía aquel día ¡Cuando empujaste mi llanto!

Renacer

Estrellas, ya no centellean más en el aciano firmamento.
La espesura de la noche nebulosa,
arrancan alambicadamente lágrimas de tus pupilas.
Miriadas gotas no cesan de arrojarse en tus mejillas.

Te sientes incomprendido, asfixiado de tu corazón latente;
empapado de tu vivir tribulado,
de tropiezos, desaciertos necesarios repujados en el alma,
que aun titilantes desangran tu lucidez.

La pierdes, navegas en reminiscencias incansable,
en noches de plenilunio, cuando la brisa es más gélida que hoy;
cuando la llaga en hemática hemorragia,
crepita en tu corazón anclado en el pretérito.

Una horrísona melodía te atrae hacia el vacío.
La lúgubres de un día agonizante, es . . . ¡Sí, más intensa!
La copiosa neblina, presurosa, captura tus sentidos;
la ceguera, obnubila tu mente infestada de inefables pensamientos.

¡Comprensión!, ansías acariciar sus gráciles pétalos.
Atisbas hacia un confuso horizonte,
cavilando un encuentro con el crepuscular amanecer;
lo piensas tan distante desde el páramo desierto que se exhibe ante tu vista.

Anhelas el florecimiento del astro rey, el Sol,
no percibes su semilla en tu sonrisa.
¡Pero! ¡Alégrate! Ha decidido germinar,
brotan sus pétalos luminosos, tras dotarlos de salinidad.

Calidez oportuna disuelve su congelada coraza;
débiles rayos luminosos, colados entre nubes clarean su farragoso ser;
entonces observa la noche yaciente, fenecida bajo sus pies (?),
herida de muerte por el sable valiente.
¡Inerte, casi indefensa ante su vista!

Entiendes tu destino ahora, abres las puertas sin contemplaciones.
Aceptas la vida ¡Tu vida! Despojándote de las culpas.
Fortaleces tu espíritu escarlata, subsanando heridas;
Y una vez puesta tu armadura, te lanzas de la colina al vuelo,
disfrutando la altura de tus más preciados sueños.


Suplicio

El numen de su inspiración se le ha extraviado . . . . . . .

No es posible hallarlo entre tanta oscuridad,
ha enrumbado hacia una nueva morada,
donde alguien más, en cálida posada,
descubra el insondable valor de su beldad.

¿Dónde se encuentra tu intrañable compañera?
¿Por qué partió así de tu simiente?
O acaso fuiste tu , que en actitud hiriente,
¿La expulsaste, sin saberlo, intempestivamente?

Ruegas porque vuelva a esa tu viuda mente que la añora,
que recorra efervescente a través de tus delicadas venas;
No permitas que se alimente solo de las penas.
Parte de su vida, su razón eres ahora.

¡Vuelve! ¡Vuelve! Te lo imploro.
No permitas que fenezca en el secano.
Antes que desista de seguir buscando,
antes que la fuerza de seguir volando,
arrase con sus deseos de seguir soñando.


Donación


Suspiros, quejidos, se sientan tras mi carpeta,
¡Tan solos! Deseando ser escuchados, comprendidos.
Quisiera acompañarlos, y no tan sólo percibirlos;
quisiera homenajearlos, ¡Me encantaría publicarlos!

¡Cuánta grandeza cabe en tu alma peregrina!,
que avalancha de sentimientos acogedores;
abandonar tu cuerpo y penetrar en otro,
cual torrente de aguas caudalosas en estrecho río.

Gozaba al percibirte tan lejos y en este sitio,
¡Qué latidos impacientes!
¡Qué vahídos imparables!
¡Qué suspiros suplicantes!

Cuanto amor contenía tu dolor (?),
que incomodidad placentera te embriagaba todo el cuerpo,
¡Que sensación de bienestar experimentabas en tus adentros!
Vahídos, y nuevamente, vahídos interminables;
tan profundos y vivaces, cerraban esos ojos indomables.

Pero . . . . . ¡Quéjate! ¡Y no te detengas!
Continua con tus gemidos orgullosos,
no son más que la muestra, y la conozco,
de ese gran sentir tuyo, generoso.

Así la ardiente fiebre parezca encenderte la frente,
A pesar de que esos ojos se vean hoy tan agotados.
Ay, compañero mío, ¡Pareces desvanecerte inerte!
Aún más ahora sales raudamente . . . . . . . . . . . .
En febril estado, pero con el corazón esperanzado.

Fuera de la Ciudad

El entrelazar tus manos
¿Será acaso una prolifera manera
de observar el fhorizonte?

Te detienes, luego caminas,
Muy ansioso, de un lado a otro;
Muy de prisa y sin cautela
Atraído por murales florales naturales.

Multicolores, ¡dichosos capullitos!
Compartiendo sus más íntimos secretos,
Gritándote en estruendoso silencio,
Una bienvenida, disfrazada, en este verano improvisado.

¡Más flores! ¡Y más verdes hojas!
Cautivan tu extraviado semblante
Sumergido hasta las sienes,
Por los caudalosos recuerdos florecientes . . .


Así, hoy eres más que hombre (?).
Te veo río, cielo y -además- tierra;
Te observo efervescente, lato y fresco.
Siendo roca, a la vez roble y mariposa,
Desplegando tus multicolores alillas matinales.

Si eres un todo en esta parte,
Nunca dudes de adherirte a este paraje;
¡El te espera! ¡Cómo siempre y lo sabes!
Acarícialo suave, son ese tacto sublime,
Respira, poco a poquito, el fulgor de su triste aroma.

 

Aquella Tarde


Mis palabras yacen, aquí, muertas,
solo mi mano penduleante, como campanas en vieja iglesia,
dibujan estas formas vivientes,
sobre este pálido y ¡tan vacío! Papel.


Me ahogo sin aguas . . .¿Sabes?
Desearía volver a aquellos días de . . .¡París!,
en donde el gélido aire y la copiosa lluvia,
eran más cálidos que en un brillante estío primaveral.


¡Es un mal día!, pero quizá no lo es.
Volveré a revivirlo hasta que decida, por sí solo, marcharse.
distanciarse de este alguien, fenómeno nuevo,
¡Pero como extraño tanto el no ser tan ordinario!


Si ahora entonces, tras la lectura, sudas impaciencia;
Y el escarlata músculo latente de tu corazón
aletea fuerte cual albatros remontando vuelo,
sabré que me has comprendido.


Tú, me has hecho más bien que ¡jamás! Nadie.
Posaste tu blanquísimo plumaje sobre ramas silvestres,
que me regalaban sombras, y desde donde
vigilabas mi existencia, fielmente cual guerrero mastín.


Te cruzaste, y me apartaste la rutina . . . .
Sacudiste ese gris . . . ¡sí! El gris polvo
que recubre algunas almas,
almas libre como mariposas, y tan esclavas como a vida misma.


¡Sí, creo que hoy no fue un buen día!
Pero me endulzaste con tus preguntas,
con tus penetrantes miradas que se me infiltraban hasta los huesos . . .
Y ubérrimos multicolores pensamientos que acariciaban mis cabellos.


Tan solo, y eso espero, que este día fine pronto;
Quiero despertar y acoger un corazón más sano,
un corazón ansioso de salir al vuelo,
deseoso de cruzar el zarco . . . . . . cielo.

 

SENTENCIA


Vuelven capturantes los grilletes del recuerdo, muy suaves como hechos
perfectamente a mi medida . . . . . . .

Se deslizan firmes , pesados y tan fríos
Entrelazándome las manos, cerrándome los ojos.
Aprisionándome sin resistencia,
. . . infiltrándoseme por completo.

Soy libre y a la vez prisionera de mi vida,
De un presente enclaustrado en el pasado,
De un pretérito, que impredecible, se hace presente . . .
Un presente luchando en vano contra un futuro incierto.

Recobro y me encarcelo a este sueño robado, negado
rebelde a mis deseos.
Hundo (?) camuflo mi cuerpo en su frágil y amplia caparazón . . .
¡Tan solo quiero respirar de su tibio aliento!,
permanecer claramente situada en su tenue oscuridad,
aquella . . . . . . (la conoces), que me niego abandonar.


Regresó ¡Sí!, de un momento a otro,
para aprisionarme placenteramente en su tormento . . .
¿Tormento?, tan solo brisa, viento
resoplando, nuevo, tras tan largos,
¡Casi eternos! Días y noches de ausencia.


Parece, que huérfana de dudas, pagaré mi condena,
que olvidaré, ignoraré, recordaré . . .
Y más que en soles pasados y lunas futuras
amaré intensamente . . . sintiendo tan dulce pena,
Que aferrándola fuertemente contra mi pecho,
se convertirá , inevitable, en vena fluida y latente
de mi agitado corazón.


Recomienda este pensamiento que estas leyendo
Haz click Aqui

¿Que te parecio este escrito?
Calificalo Tu, o ve lo que piensan otras
personas, haz click aqui.

 

 


www.cuentoweb.com